
- A todos los que militáis en movimientos de índole nacional, a los que queréis una España unida, grande y libre, a los que lucháis por un ideal de justicia social en lo profundo… a todos vosotros, camaradas, va dirigida nuestra llamada.
- Nuestra llamada no es una llamada de partido ni de clase, sino que, por el contrario, es una llamada de unidad nacional.
- Todos nosotros tenemos una misión asignada desde hace tiempo, una misión por la que día a día trabajamos y que debemos cumplir, para bien de nuestra Patria y para no convertir en estéril la sangre de tantos caídos por España: la tarea de devolver a España un ímpetu nacional auténtico y asentarla sobre un orden social distinto, la apremiante tarea de recobrar nuestra España tradicional, exacta, difícil y eterna. Para ello, nosotros tenemos marcado un único camino, el camino de la revolución nacional-sindicalista, revolución ésta que -ya lo sabréis- tiene como característica formal el orden. Una revolución que tiene una ética y un estilo, el nacional-sindicalista, y que debe empezar a germinar en nosotros mismos. Porque ¿cómo vamos a implantar un Orden Nuevo, cómo vamos a recobrar nuestra España exacta, difícil y eterna, si nosotros mismos somos incapaces de asumir la conducta que nos debe convertir en los mejores?.
- El militante nacional-sindicalista, aquella persona que lucha por la grandeza de España, ha de destacar sobre el resto de la masa. Un ambiente de chabacanería y apatía por todo lo referido a la ética y al estilo, ha invadido nuestros grupos. Camaradas, aun estamos a tiempo de evitar que nuestra doctrina pierda uno de sus más valiosos aspectos: el sentido ascético y militar de la vida, aquello que de veras nos ha movido siempre y que hoy hemos perdido. Es hora de que llevemos nuestra camisa azul sabiendo, de una vez por todas, lo que esto supone.
- Camaradas, si hoy hay algo que nos mantiene desunidos, que una característica clara nos diferencie de los demás: el ser verdaderos militantes nacional-sindicalistas, que allí donde estemos se note nuestra presencia, como españoles que no quieren para su Patria lo zafio, vulgar y tosco.
JUAN IGNACIO GONZALEZ:¡¡¡PRESENTE!!!
1 comentario:
Juan Ignacio siempre presente en la memoria de todos los nacionalrevolucionarios.
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