jueves, 19 de febrero de 2009

LA RESPONSABILIDAD PENAL DEL MENOR POR DIANA LOPEZ-NOVELLE FUERTES



La situación del menor de edad, desde el punto de vista legal, ha sido objeto de profundos y variados cambios a lo largo de la historia del Derecho, motivados por la consideración de la falta de madurez y, por tanto, de capacidad para interiorizar las normas. Se entiende que el menor no tiene el mismo grado de discernimiento que el adulto, no asume el sentido de la ley ni entiende las consecuencias jurídicas de la infracción penal. Como tal, el menor debe estar regulado por un sistema legal diferente al de los adulto, y con unos objetivos particulares. La problemática surge en torno a la capacidad de discernimiento debido a que ésta se va adquiriendo desde la infancia de forma progresiva hasta alcanzar la mayoría de edad, momento en que se entiende que la persona tiene "plena madurez". Este fenómeno ha obligado, no solo a diferenciar a los menores de edad de los adultos (personas que han alcanzado la mayoría de esdad), sino también, y como consecuencia de dicha madurez, a clasificar a los menores y que tiene su consecuencia directa en la responsabilidad criminal de los delitos. Pero, ¿cómo se aplica la ley del menor a unos asesinos, descerebrados, como los asesinos de Sandra Palo o de Marta del Castillo? En el caso de Sandra Palo, el apodado Rafita - hoy en la calle- y compañía, sabían bien lo que querían, querían violarla y la violaron, sabían que era deficiente y se aprovecharon, y después se dieron cuenta que si la dejaban viva serían delatados y por eso la mataron como si de un perro se tratase. Estos hechos conllevan la suficiente cordura y madurez para certificar adultez en los asesinos que los cometieron. Jamás se es menor, jamás se tenga la edad que se tenga, cuando se asesina a conciencia, para obtener placer, alevosía y premeditación como el caso de Sandra. Al ser menores de edad, no confundir edad con capacidad mental, cumplen la condena en centro de menores hasta alcanzar la mayoría para luego cumplir sus penas en prisión de adultos (prisiones españolas consideradas pensiones de tres estrellas) Las leyes aplicadas afectan y mucho a las víctimas, las cuales ante las sentencias se sienten traicionadas, engañadas y acorraladas. Son víctimas de sus víctimas. Se juzgan por igual los hechos de homicidio que los de una absurda reyerta, sin tener en cuenta la Vida, única realidad y valor Universal, eterna e irreparable. Muchos se preguntan, si realmente la Justicia actúa en consecuencia a esta sociedad. Por ello, no podemos ruborizarnos si últimamente, ante los hechos tan espantosos a los que estamos asistiendo, se oiga más: CADENA PERPETUA.
DIANA LÓPEZ-NOVELLE FUERTES